Frases con Historia

"Los obstáculos son esas cosas que las personas ven cuando dejan de mirar sus metas" E. Joseph Cossman

Aparición Nacionalismos

A finales del siglo XIX la realidad socioeconomica del país va cambiando respecto a años anteriores sobre todo en zonas como el País Vasco, Cataluña o Madrid. En estas zonas las mentalidades de la población van evolucionando y el sistema impuesto por Cánovas se va quedando anticuado, a esta nueva concepción de la población hay que sumarle la crisis agraria que influyo en la población creando intranquilidad entre las clases medias y altas y que tuvo como consecuencia un aumento de la movilización política y de los conflictos sociales, sobre todo en el campesinado.

En este contexto aparecerán en la periferia del territorio peninsular una serie de movimientos regionalistas y nacionalistas, que defenderán, por un lado, el cambio hacia otras formas de organización del Estado y por otro, planteamientos de carácter separatista, como el nacionalismo vasco de Sabino Arana.

Entre las causas que explicarían la aparición de estos nacionalismos, por un lado habría que recordar que en los territorios de Aragón, País Vasco y Navarra gozaban de ciertas inmunidades institucionales, a través de los fueros, en referencia a los primeros fueron eliminados tras los decretos de Nueva Planta de Felipe V, mientras que los Vascos y Navarros existieron hasta el final de la guerra carlista a principios del proceso de la Restauración. A esto anterior habría que añadir que en estas zonas así como en Galicia existía una cierta identidad cultural, como la lengua, costumbres, flocklore, etc.

A finales del siglo XIX lo que más predomino fueron los movimientos regionales de carácter cultural, con la intención de recuperar símbolos de identidad. En el caso de Cataluña, en esta época apareció de Els Segador  como himno, la senyera como bandera, Sant Jordi o la Virgen de Monserrat como patronos y la sardana como baile nacional catalán. Posteriormente la Unio Catalanista publicaron en 1892 las Bases de Manresa, precursoras del nacionalismo político catalán que defenderá a partir de 1902 la Lliga Regionalista.  En el País Vasco habrá que esperar hasta 1895 cuando los hermanos Arana, defensores de la vieja sociedad y con tintes tradicionalistas y antiliberales, funden el Partido Nacionalista Vasco (PNV), como herramienta para conseguir la independencia de Euskadi. Se había producido una ruptura de la sociedad tradicional vasca producto de una gran oleada de inmigración como consecuencia del proceso industrializador de la zona.





“Fui yo carlista hasta los diecisiete años, porque carlista había sido mi padre, aunque un carlista que sólo trabajo por el lema Religión y Fueros...Pero el año ochenta y dos mi hermano ya era bizcaíno nacionalista; yo defendía mi carlismo per accidens... tantas pruebas históricas y políticas me presentó él para convencerme de que Bizkaya no era España... que... concluí prometiéndole estudiar con ánimo sereno la historia de Bizkaya y adherirme firmemente a la verdad...
Tres trabajos se presentaron desde el primer día ante mis ojos: estudiar la lengua de mi patria..., su historia y sus leyes; y en segundo lugar, proporcionar a los compatriotas que no poseyeran el Euskera el medio de aprenderlo... y como síntesis de todo estos trabajos, la extirpación del extranjerismo e implantación del patriotismo...
Vuestra raza, singular por sus bellas cualidades, pero más singular aún por no tener ningún punto de contacto o fraternidad ni con la raza española ni con la francesa, que son sus vecinas, ni con raza alguna del mundo, era la que constituía a vuestra Patria Bizkaya, y vosotros, sin pizca de dignidad y sin respeto a vuestros padres, habéis mezclado vuestra sangre con la española o maketa, os habéis hermanado o confundido con la raza más vil y despreciable de Europa. Poseíais una lengua más antigua que cualquiera de las conocidas... y hoy vosotros la despreciáis sin vergüenza y aceptáis en su lugar el idioma de unas gentes groseras y degradadas, el idioma del mismo opresor de vuestra patria.”


Sabino Arana. 1892.










El sistema canovista

El sexenio había quedado mutilado tras el golpe del 4 de enero de 1874 del general Pavía cortando de esta manera toda esperanza en la República, produciendo una situación muy favorable para la vuelta de la dinastía borbónica. Los principales valedores de esta vuelta fueron las élites que contaron con el apoyo de la Iglesia y de gran parte del Ejercito y del buen hacer del líder del partido alfonsino, Antonio Cánovas del Castillo, además hay que sumar la pasividad de las clases medias y los sectores populares desilusionados con la República. Pese a este clima favorable y los deseos de Cánovas de una vuelta de la monarquía por medios constitucionales fue otro pronunciamiento el del general Martínez Campos en diciembre del 74 el que servirá finalmente para el nombramiento de Alfonso XII como Rey de España. 

Una de las características del Sexenio había sido el protagonismo de las clases medias y populares que reivindicaban una alternativa democrática, por el contrario la Restauración suponía acabar con esa alternativa y regresar al dominio de las clases altas y de un orden social jerarquizado. Para poder llevarlo acabo decidió crear un sistema parlamentarista, en el que destacaba un poder ejecutivo fuerte, con medidas como el encasillado y un legislativo sumiso. La figura de los partidos políticos estaría representada por la alternancia de dos partidos fieles a la monarquía.

Para hacer legitimo esta actuación Cánovas elaboro una nueva Constitución que fue aprobada en 1876, si bien es cierto la Constitución era comparable a otros textos europeos de la época, se producía un gran distanciamiento en el funcionamiento real del sistema que poco tenia que ver con lo redactado en el texto constitucional. El rey disolvía las Cortes y nombraba jefe de gobierno al líder del partido que había estado en la oposición, este se encargaba de la realización del encasillado, listas de candidatos para cada distrito electoral y que luego debían ser elegidos, finalmente se trataba de conseguir que los candidatos encasillados saliesen elegidos, para ello contaban con los caciques que utilizaban diferentes mecanismos para que las votaciones se ajustaran a lo pedido desde Madrid. 

Valenti Almirall de ideología republicana y considerado uno de los ideólogos del catalanismo político,  resume el proceso político de la siguiente manera.


“Si no fuera por las grandes desgracias que causan al país, nuestras elecciones serían uno de los espectáculos más divertidos que podrían verse en Europa. Realmente solo tenemos una mala parodia de elecciones. Listas de electores, urnas, escrutinios, todo está falsificado (…). Entre nosotros reina la farsa en toda su desnudez, una farsa completa, especial y exclusiva de las elecciones españolas; tanto si el sufragio es universal como si es restringido nunca hay más que un solo y único elector: el ministro de Gobernación. Este con sus gobernadores de provincia y el innumerable ejército de empleados de todas clases, sin excluir a los altos dignatarios de la magistratura y el profesorado, prepara, ejecuta y consuma las elecciones (…).
Se confeccionan las listas de electores poniendo algunos nombres reales entre una serie de nombres imaginarios, y sobre todo nombres de difuntos que en el acto de votación están representados por empleados subalternos vestidos con trajes civiles para ir a votar. El autor de estas rayas ha visto muchas veces cómo su padre, muerto ya hace algunos años, iba a depositar su voto en la urna bajo la figura de un basurero de la ciudad o de un individuo de policía, vestido con ropa de otro [...]
Este sistema de elecciones [...] no es el peor de los medios empleados para falsear el sufragio por los llamados defensores del parlamentarismo y del sistema de representación. Apresurémonos a decir que lo más frecuente es que no se entretengan en estos simulacros de respeto humano y que aumente pura y simplemente el número de votos hasta asegurar la elección del candidato que desean ver nombrado. En este terreno se suelen sobrepasar los límites de lo grotesco y de lo absurdo."





Datos Políticos España Restauración






Habemus Papam

Tanto para aquellos que creen o como para aquellos que no, la noticia de la elección del nuevo Papa es esencial, para unos porque la Iglesia católica vuelve a tener un líder y para el resto porque significa un icono de gran significado tanto a nivel político como social.

Jorge Mario Bergoglio, argentino de 76 años, Jesuita y conservador, pasara a la historia por tres razones sin tener que ver ninguna de ellas con las decisiones que tome durante su pontificado, en primer lugar, es el primer Papa latinoamericano en subir al trono de Pedro, en segundo lugar, por ser el primer Jesuita en ser elegido Sumo Pontífice, y en tercer lugar, porque ocupara su puesto bajo el nombre de Francisco I, haciendo referencia a San Francisco de Assis, santo de los pobres.

Asentado en el poder la linea que seguirá durante su mandato la conoce solo él, habrá que esperar a ver si es capaz de devolver la calma a una fragmentada iglesia y hacerse con el control de la curia papal, si combate de manera eficaz los escándalos que de manera continua salpican a la Iglesia católica en temas referentes a la pederastia y el abuso sexual, si toma conciencia de las ventajas que pueden ofrecer los métodos anticonceptivos o decide optar por una postura más cercana en el tema del matrimonio homosexual. 

Aunque cuesta creer una revolución o mejor dicho evolución de las ideas que sostiene el Vaticano y el nuevo Papa personalmente, por su pensamiento conservador y carrera episcopal hasta el momento, creo que empieza a ser hora de dar un paso más en el acercamiento de la Iglesia con la población actual y las normas y valores que rigen a las diferentes sociedades, dejando de lado los convencionalismos anclados en  siglos anteriores, que quizá ya carecen de sentido y ni mucho menos están justificados.